Por GABRIELA ARRIETA, columnista invitada

Es extraño observar cómo el nuevo año hace salir la propuesta de nuevas metas, nuevos caminos. Si miramos con atención, el hombre es un ser de ciclos, de tiempos, tenemos las horas, los días, las semanas, los meses, los años, pero cada final y principio de año nos marca enormemente en cuanto a la introspección que cada uno realiza.

Es por eso que hoy quiero compartir con ustedes la siguiente reflexión: Pidamos claridad para mirar todas y cada una de las situaciones que el destino pondrá en nuestro camino. Mirar más allá de lo que se nos presenta, mirar más allá del momento, mirar con calma, con paz, con detenimiento, ¡sin desbocarnos! Este será un paso importante en nuestra madurez y en nuestro aprendizaje.

Ojalá y pudiéramos escuchar cuando las personas nos hablen, y no solamente oírlas como un murmullo o un ruido más a los que estamos expuestos cada día. Saber escuchar es un arte y muchas veces creemos que escuchamos, cuando lo único que hacemos es oír. Cuando escuchas a alguien le muestras respeto y cariño. Anímate a escuchar a los demás y, por supuesto, a ti mismo.

Nuestro cuerpo también habla. Estemos atentos a saberlo escuchar. Cualquier enfermedad o situación que se presente tiene un ¿por qué?. Busquemos la causa y liberemos con amor a las personas o situaciones que han desencadenado cualquier enfermedad en nuestro cuerpo, mente o espíritu.

Pidamos que, cuando hablemos, lo hagamos con amor, con cariño, que nuestra lengua se mueva para decir cosas positivas, constructivas, amables, y no lo contrario. Pero, sobre todo, pidamos que cuando hablemos lo hagamos desde nuestro corazón, con la sinceridad que solo puede salir de él.

Cuando expresemos nuestras ideas, hagámoslo con respeto y claridad. No necesitamos maltratar a nuestro contrincante para demostrar que está equivocado, lo ideal es hacerlo con respeto y hasta con amor. Tratemos a los demás como nos gustaría que nos trataran. Cuando no tenemos argumentos, entonces los gritos y la agresión inician. Si tenemos argumentos, podemos continuar dialogando, aunque tengamos puntos de vista totalmente diferentes. El respeto siempre será fundamental.

A los problemas hay que tratarlos con respeto y seriedad, sonríe cuando puedas, pero, cuando hay que sentarse a hablar cosas que son importantes, no hagas bromas que no calzan en ese momento. Toma las cosas con seriedad, cuando haya que tomarlas, y las decisiones que sean correctas, tal y como te lo dictan corazón y mente.

Pregunta, pregunta siempre. Las personas inteligentes preguntan y no dan por cierto todo lo que escuchan o les dicen. Pregunta para encontrar tus propias respuestas. No te quedes sin la luz que dan las respuestas sinceras.

Si en algún momento te encuentras fuera de ti, piensa en las consecuencias que pueden traer tus palabras y tus acciones, hay situaciones que simplemente no tienen marcha atrás. Por más que queramos, no podemos volver el tiempo, y nuestras palabras y acciones en un momento pueden causar cicatrices para siempre. Entonces, pensemos, respiremos antes de hablar y actuar cuando la ira nos domine.

No juzgues, no te toca juzgar. Te toca vivir, aprender, comprender y sobre todo recuerda algo: Estás en este mundo para ser feliz y, en la medida de lo posible, hacer felices a los otros.

Que la vida nos mire con amor y nos deje cumplir nuestras metas y nuestros sueños, pero sobre todo que pensemos que nos merecemos todos y cada uno de ellos. Que los ángeles nos cubran con sus alas mañana y noche, todos y cada uno de los días de este año que recién comienza. Y todos y cada uno de los días que estemos en este mundo.

Que tengamos el coraje de seguir nuestros sueños, que podamos dar amor sin sentirnos vulnerables por ello y que entendamos que nuestro amor es más grande que cualquier otra cosa y siempre vamos a poder ir por más, porque es inagotable.

Que Dios nos ilumine en todos y cada uno de nuestros pasos. Y que a través de nuestro trabajo y cotidianidad podamos trascender en las pequeñas y grandes cosas que hagamos. Que este 2014 la vida nos vuelva más tolerantes, más inclusivos, mejores seres humanos con los otros y con nosotros. ¡Mucho polvo de estrellas!

* Cortesía de facebook.com/casadeangel. La opinión de los columnistas invitados no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.