El colesterol es una sustancia que se encuentra en nuestro cuerpo muy parecida a la grasa y proviene de dos fuentes: alimentos y producción propia de nuestro organismo. Sólo se encuentra en productos de origen animal, de manera que cuando comemos  alimentos que tienen alto contenido de grasa o colesterol, sumado al que ya producimos, es posible que los niveles en la sangre aumenten.

Sin embargo, no todo el colesterol en nuestra sangre hace daño. Existe un tipo de colesterol llamado lipoproteína de alta densidad (HDL, por sus siglas en inglés) o colesterol “bueno”, que es nuestro mejor aliado. Nos ayuda  a mantener las arterias sin obstrucciones y nos protege de enfermedades del corazón. Pero  la lipoproteína de baja densidad (LDL) o colesterol “malo” y los triglicéridos, son nuestros temidos enemigos. Los triglicéridos son el tipo más común de grasa en el cuerpo y también son una fuente importante de energía. Al igual que el colesterol “malo”, los triglicéridos elevados pueden representar un mayor riesgo de enfermedades del corazón y enfermedades cerebrovasculares.

El equilibrio entre los valores de nuestro colesterol bueno y malo, y tener niveles adecuados de triglicéridos, son la clave para lograr un salud cardiovascular.

Uno de los inconvenientes al tener el colesterol y triglicéridos elevados es que la mayoría de las personas no presentan ningún síntoma y cuando el cúmulo de grasa en las arterias se manifiesta, lo hace con graves consecuencias! (Dolor en el pecho, ataque al corazón, accidentes cerebrovasculares, entre otras). Pero tengo buenas noticias para ti, existen hábitos saludables y sencillos que puedes poner en práctica para mantener unos buenos niveles de grasas en la sangre. ¡Toma nota!

  1. Elimina las frituras de tu vida: prepara los alimentos a la plancha en sartén de teflón, wok o asados al horno para minimizar la necesidad de aceite.
  2. Utiliza aceite de canola para cocinar y el de oliva para agregar a ensaladas: solo una cucharadita.
  3. Corta la grasa visible de la carne antes de cocinar y retira la piel de la carne de aves. Si cocinas un pollo o pavo entero, quítales la piel después de cocinarlos.
  4. Evita las carnes procesadas con alto contenido graso como la salchicha, el salchichón, el salame, además de las vísceras como el hígado, la molleja, los riñones y los sesos.
  5. No rocíes con manteca los alimentos: utiliza vino, zumos de fruta o caldo vegetal.
  6. Sirve porciones más pequeñas de los alimentos con mayor contenido graso y sirve porciones más grandes de los platos con bajo contenido graso como la pasta, el arroz, los frijoles y las verduras.
  7. En los platos que deben prepararse con huevo, utiliza solo las claras o disminuye la cantidad de las yemas. Consume máximo 5 yemas a la semana.
  8. Evita los quesos madurados y amarillos, utiliza requesón bajo en grasa y en sodio y otros quesos descremados.
  9. Ejercítate como mínimo 30 minutos diarios, si es posible 60 minutos todos los días. Sería ideal: caminar, trotar, bicicleta, elíptica, escaleras, nadar, bailar, patinar. ¡Mueve ese cuerpo!
  10. Si tienes exceso de peso, acude por ayuda para  adelgazar. Hasta una leve pérdida de peso podría disminuir tu colesterol malo y además ayudará a mejorar tu salud en todos los aspectos.

GQI-SamarYorde

* Cortesía de Samar Yorde La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.