Hace poco me llamó una colega, Karina, para consultarme sobre una situación que estaba experimentando con Pedro, un miembro de su equipo, al que se habían “robado” de otra empresa ofreciéndole un salario altísimo.

Ahora, tres meses más tarde, Pedro no sólo no había cumplido con las expectativas sino que estaba haciendo quedar mal a su departamento. No entregaba las cosas a tiempo, no se relacionaba con los clientes como se esperaba de una persona de su nivel jerárquico, y no se llevaba bien ni con sus pares ni con sus subalternos.

Ofuscada, Karina me preguntaba cómo encarar el tema con su jefe, la persona que había insistido en que contrataran a Pedro.

Sospecho que la razón por la cual en algún momento todos pasamos por frustraciones similares a las de Karina es que nos dejamos llevar por una reputación de la cual no tenemos evidencia objetiva. Nos deslumbramos con el título, la universidad de la que se graduó, la compañía para la que trabaja, que apareció con tal o cual famoso, que tiene mucho dinero, etc.

En lugar de hacer un análisis de nuestras necesidades y corroborar si la persona cumple con la lista de características que definimos como necesarias para una función X, nos dejamos encandilar. Pero como dice el refrán: “No todo lo que reluce es oro”.

¿Cómo hacer para evitar perder el tiempo y pasar por la desilusión de poner las expectativas en alguien que luego nos falla? Aquí van algunas sugerencias:

  • Confía en ti mismo y en tu poder de resolver las cosas. En momentos de gran necesidad, tendemos a poner todas las esperanzas en que una cierta persona pueda resolverlo todo. Pero es difícil que alguien que no seas tú “te salve” de una situación complicada que tu conoces mejor que nadie. Confía en tu propia habilidad para salir del paso. (Y tal vez también te sirva subdividir la tarea que hay que realizar entre varias personas.)
  • Cuando creas que te estás encandilando con alguien, detente. Analiza de qué manera esa persona que te encandila te va a favorecer en realidad. ¿Porque es una celebridad te va a hacer célebre a ti? ¿Porque es millonario te va a convertir en millonario a ti? Y recuerda que es peligroso otorgar habilidades mágicas a terceros.
  • Cuando quieras asociarte con alguien se el primero en hacer algo generoso por esa persona. (Esto es particularmente útil cuando piensas en hacer alianzas.) Fíjate cómo reacciona. Vuelve a realizar alguna acción generosa. Observa. Si no ves ningún indicio de reciprocidad, ya sabes a qué atenerte. La gente que realmente quiere asociarse y trabajar por el bien común de ambas partes, da indicios de reciprocidad de inmediato.
  • Limita tus pérdidas. Si descubres que una persona en la que tenías altas expectativas te falla una vez, dale una segunda y hasta una tercera oportunidad. Después de eso es hora de reemplazarla. Cuanto antes dejes de esperar que esta persona haga lo que no puede o no quiere hacer, menos tiempo perderás y antes encontrarás una alternativa.

Todos somos vulnerables al efecto refulgente de “celebridades” de mayor y menor envergadura. Nos toca a cada uno descubrir cuándo hay una cortina que protege al Mago de Oz y cuándo estamos frente a una persona con reputación genuina y bien ganada.

GQI-MarielaDabbah* Cortesía de Mariela Dabbah. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.