“La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte, que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”. Benjamin Franklin

Toma las riendas de tu propia felicidad. Sí, ¡tú eres el único que puede hacerlo! Algunas personas creen haber nacido con “mala suerte”, pesimistas o con un temperamento depresivo. Si ese es tu caso, es mejor que te olvides de eso y comiences el proceso de resetear tu mente. Todos tenemos la oportunidad de ser felices y la actitud juega un gran rol en ello. Así que empieza a pensar en positivo, a hacer los cambios necesarios, desde apartarte de la gente tóxica hasta establecer nuevos hábitos. Planifica tu propio proyecto de felicidad y te aseguro que la encontrarás. Aquí algunos consejos que te ayudarán a lograrlo:

  • Acércate a la gente que te hace reír. Diversos estudios han demostrado que la risa produce el mismo efecto que la meditación, además mejora tu sistema inmune, reduce la presión sanguínea, oxigena la sangre, reduce el estrés y te ayuda a quemar calorías, entre otros beneficios. De ahí que estar cerca de personas alegres y divertidas que te hacen reír aumentará también tu felicidad.
  • Haz las cosas que amas. Te encanta la jardinería, disfrutas la naturaleza, te apasiona cocinar, amas la buena lectura… Quizás vivas en medio de una apretada agenda, pero procura dedicar al menos una hora al día a hacer algo que te guste mucho. Inclúyelo en tu lista de tareas del día y prepárate para recibir a cambio una dosis de felicidad.
  • Abraza el cambio. Somos seres en evolución, no estáticos. La vida se trata de enfrentar constantemente nuevas aventuras, así que permanece siempre abierto al cambio. No temas las cosas que vienen, ten siempre un plan B y no vivas aterrado pensando en lo que puede pasar. Al contrario, dibuja tu mejor sonrisa y ve en todo lo nuevo una oportunidad de ser feliz. Como decía Charles Darwin: “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio”.
  • Encuentra un propósito. Dedícate a pensar profundamente en qué es lo que daría un mayor sentido a tu vida y te traería más felicidad. Podría ser un voluntariado, estudiar una nueva carrera, emprender un proyecto, cambiar de trabajo, atreverte a hacer algo que siempre quisiste. Sea lo que sea, asegúrate de que se trate de algo que te traerá felicidad y nuevas oportunidades.
  • Nunca, nunca te compares con los demás. Cuando somos niños deseamos los juguetes de los demás, llegamos a la adolescencia y quisiéramos la belleza o el carisma de una amiga. Llegamos a la etapa adulta y vemos con un poco de recelo el coche o la casa de un compañero… esa inevitable manía de compararnos con los demás es el peor enemigo de la felicidad. Si vives queriendo ser tan bello, tan exitoso, divertido, popular o próspero como los demás, no podrás apreciar nunca las cosas maravillosas que tú también posees. Detente y haz una lista, todos los días si es necesario, de las ventajas de ser tú mismo y de todas las bendiciones que recibes a diario y, deja a un lado esa manía destructiva de ver lo que tienen los que te rodean.
  • Practica la amabilidad. Si andas por el mundo cargado de enojo y resentimiento, eso recibirás. Pero si abres tu corazón a la alegría y regalas siempre palabras amables y gestos de nobleza, la felicidad vendrá a raudales. Es la simple y clara ley de la atracción. Hacer pequeños gestos de amabilidad provoca una reacción química que te hace sentir realmente bien. Desde saludar amablemente a un extraño hasta unirte a una causa, todos esos gestos vienen envueltos en felicidad, compruébalo.

* La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.