Visitar Perú en 2014 es adentrarse en un país en progreso, una nación que vibra hacia el desarrollo. He tenido el privilegio de participar en la Feria Internacional del Libro de Lima y ser testigo de la calidez y la hospitalidad del peruano. A casa llena recibieron y asimilaron el mensaje que trae en sus paginas “El Poder de Escuchar”.

No pude haber llegado en un mejor momento: el fin de semana de celebración de las Fiestas Patrias. Es mi segunda visita relámpago a Lima, luego de que en 2011 el emprendedor, experto en liderazgo y guía espiritual Ricardo Peralta, e Ida Sánchez, me extendieran la primera invitación para dictar una conferencia. Fue ante jóvenes de un proyecto de inclusión social llamado JES Empleo. Ellos dos, sin saberlo, y luego la empresaria ecuatoriana Joyce de Ginatta, con una segunda invitación a Guayaquil, fueron los promotores de lo que ya es una misión de vida: impactar la vida de las personas hacia lo positivo, a través de conferencias, seminarios, talleres, libros, medios masivos de comunicación, redes sociales y plataformas virtuales.

Regresar a Perú, tres años después de esa primera vez, ha sido una bendición de Dios. En Perú he sentido una vibración humana diferente. El país respira progreso, pluralidad, apertura. Es cierto que en la tele y en la radio se escucha hablar de corrupción y política todo el día. Forma parte del circo globalizado de nuestros representantes públicos. Sin embargo, más allá de eso, la gente vibra en positivo. Descubrí que viven con un sentimiento primario de esperanza y libertad. Las emociones dominantes en la sociedad, y esta es mi opinión muy personal, son positivas. Sobre todo, creo que hay una gran mayoría que vive desde la gratitud.

El turismo se hace presente desde todas partes del mundo. Su historia, su legado, lo que el viento no se llevó de sus grandes civilizaciones precolombinas, es parte de esa vibración de presente y futuro.

Perú celebra su identidad con orgullo. No es para menos. La ruta que este bendecido país de América Latina lleva es de conciliación y luz. Su riqueza está en su historia, su gente, su maravillosa naturaleza, sus herencias milenarias. Perú, como dice mi amigo Ricardo, debe convertirse en un centro de transformación espiritual y bienestar del mundo.

Me voy con el sentimiento de que el país cambiará mi vida en la medida en que pueda explorarlo más: llegar a Machu Pichu, Iquitos, el Norte, y descubrir su diverso tejido humano y social, lleno de sabiduría ancestral y henchido de razones para compartir su buena energía con el mundo.

Venir a Perú invita a mantener el alma en armonía. Nos vemos pronto tierra de amor. Aquí Dios dejó enterrado un magneto sanador. Gracias a todos los que me hicieron sentir en casa. Gracias a cada una de las personas que, con generosidad absoluta, nos ayudaron a vibrar en positivo. Al personal del Hilton Lima Miraflores, mi gratitud total. En este hotel coincidí con el genial Marcos Witt y con la extraordinaria Laura Pausini el pasado fin de semana. Gracias a Ida Sánchez y a Cristina Puma por su manejo del liderazgo en nuestra visita. Gracias Farela, Pepita y Christian, de SBS Librería Internacional, por la confianza en nuestro mensaje. Espero verles muy pronto.

Ha sido una semana intensa: primero en Cali, Colombia, en una conferencia para ValleEmpresa y Comfandi, y luego la visita a Lima. Nuestro equipo de Cala Enterprises se compromete a seguir calando sueños que añadan significado y valor a los seres humanos. Al final del camino, el éxito no es más que aprender y contribuir con la sociedad mientras nos realizamos como individuos.

Dios es amor. Hágase el milagro.