Una reciente investigación publicada en el Journal of Personality and Social Pschology intenta echar por el suelo el mito de los polos opuestos teniendo éxito en el amor y más bien demuestra que la gente se siente mucho más atraída hacia aquellos que comparten sus mismos puntos de vista, opiniones y valores.

Es un asunto de lógica. En búsqueda de una pareja, cualquiera tiende a evitar a aquellos que piensan lo opuesto y contemplan el mundo de manera totalmente diferente. Me vienen a la memoria los tiempos en que dictaba clases de Teoría de la Comunicación 1en universidades peruanas y chilenas y les decía a mis alumnos que a mayor cantidad de afinidades, de coincidencias, de plataforma común, mayores posibilidades de lograr una comunicación efectiva con otro ser humano y mantener una relación duradera.

“La selección de otros similares está tan extendida en el plano de la búsqueda de pareja que podría ser considerada como una tendencia psicológica”, sostiene la profesora Angela Bahns del Wellesly College.

Cuando dos personas que acaban de conocerse se sientan a conversar y buscan atraer a la otra, lo mejor que pueden hacer es hablar de lo que las une y no de lo que las separa. No en vano los poderosos Online Dating Sites (sitios de citas por Internet) demuestran que la gente busca una pareja que encaje bien en su mundo y sus expectativas amorosas, no a aquellos que se presentan a sí mismos como lo opuesto a lo que ellos necesitan y quieren.

Chris Crandall, profesor de Psicología de la Universidad de Kansas agrega: “Cada quien trata de crear un mundo social en el cual se sienta cómodo, en busca del éxito en las relaciones humanas, en el cual se pueda confiar en la gente con la que se cuenta para el avance de las metas personales.” La decisión de insistir en construir una amistad o una relación con alguien que acabamos de conocer está basada entonces en este reconocimiento temprano de cuan parecidos somos.

Otra de las conclusiones del estudio se refiere al fallido intento de cambiar al otro con el fin de ser más semejantes. En opinión del profesor Bahns, “Cualquier tema que rompa la armonía en la relación, como las áreas de desacuerdo, especialmente aquellas referidas a las actitudes, los valores y las preferencias, están destinadas a persistir, a pesar de que uno de los miembros de la pareja desee cambiar al otro. El cambio es poco probable, por lo cual es más inteligente elegir una persona que ya coincida con las propias necesidades y metas desde el principio.”

Los investigadores de Wellesly College y la Universidad de Kansas estudiaron a 1,500 parejas elegidas al azar, incluidas parejas románticas, amigos y conocidos, y les pidieron completar una encuesta sobre sus valores, prejuicios, actitudes y características de personalidad. La información recopilada fue comparada con el fin de determinar cuan parecidos o distintos eran los miembros de cada pareja y si aquellos que participaban en una relación de mayor duración tenían más cosas en común. Los resultados demostraron que las parejas que mejor se llevaban tenían los valores y visiones del mundo más parecidos, inclusive aquellas que casi acababan de conocerse.

En resumen, si bien los polos opuestos pueden atraerse físicamente e inclusive experimentar química en la relación, si no son compatibles en los planos intelectual, emocional y espiritual, no están destinados a durar.

 

GQI-CeciliaAlegria

* Cortesía de Cecilia Alegría, La Doctora Amor. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.