Hay canciones con famosas «palabras mágicas» que, como bien dicen por ahí, abren muchas puertas. Son gestos de cortesía, muestras de educación e ingredientes indispensables de los seres humanos amables y respetuosos. Y sabemos que es a nosotros, los padres, a quienes nos corresponde enseñarlas: cuándo se dicen, por qué se dicen, etc. Pero siempre existen estas preguntas alrededor ¿Cómo lo hacemos? ¿Desde cuándo podemos empezar a educar esto en nuestros hijos? La respuesta es muy sencilla: cuanto antes, mejor.

Claro que no vamos a esperar que nuestro bebé de seis meses, antes de decir «papá» y «mamá», nos resulte con un «por favor» o un «gracias». No. Alrededor de los siete meses (a veces menos, a veces más), nuestros pequeños empiezan a decir conscientemente sus primeras palabras y es hasta el año, más o menos, cuando empezamos a notar cómo velozmente adquieren más y más palabras en su vocabulario.

Si bien no les enseñaremos el «por favor» y «gracias» tan rápido, es importante que empiecen ellos a escucharnos decirlas. Así que la primera lección es para nosotros, los papás, porque muchas veces ya damos por sentado que las demás personas saben qué queremos y cómo lo queremos, y pasamos por alto estos detalles básicos de educación. Será un ejercicio interesante volver a pedir todo «por favor» y decir «gracias» al obtenerlo. Y remarcar un poco cuando lo decimos.

Luego, cuando ellos empiecen a pedirnos cosas con sus manos o señalándonos lo que desean, es bueno que reforcemos su lenguaje diciendo: «Mami, quiero agua… por favor».  Puede ser que al inicio obtengamos un «mami, agua» y nada más. Pero si somos perseverantes, veremos cómo poco a poco empiezan ellos a masticar un divertido «pofol» o algo similar.  ¡Y los adoraremos!

Un poco después del año de edad, ya podremos estar escuchando esos primeros intentos de cortesía de nuestros pequeños.

Al inicio será importante decir parte de la frase para que ellos completen: «Por….». Para que ellos agreguen el «…favor». Luego ya lo podrán decir solos y más adelante, como a los dos años y medio, será mucho más fácil hacerles el juego de: «¿Y las palabras mágicas?», y ellos ya lo asociarán con algo importante y divertido y lo dirán con mucho gusto.

GQI-TutiFurlan

* Cortesía de Iniciativa T. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.