Todas en algún momento buscamos cambiar algo en nuestra vida, y contrario a lo que muchos piensen, no importa la edad que tengas: el cambio si es posible y puede suceder en un instante.

Sé que voy en contra del pensamiento popular, pues la mayoría piensa que para obtener un cambio hay que trabajar en ello por meses o incluso años, esperamos intentar y fallar numerosas veces antes de lograrlo, y en muchos casos, darnos por vencidas. Sobre todo cuando se trata de perder peso.

¿Cuántas mujeres conoces que luchan con su peso? Muchas quieren rebajar, y a pesar de la inundación de información sobre dietas hoy en día, muy pocas lo consiguen y de aquellas que lo logran, muy pocas consiguen mantenerse.

Ahora te pregunto. ¿Hay algo en tu vida que quieres cambiar? ¿Tienes peso que perder? ¿Tienes presión alta? ¿Tienes un par de pantalones en los cuales te encantaría entrar?

Cuéntame: ¿Qué te está impidiendo lograrlo?

Según el autor y orador profesional Tony Robbins, prepararse para el cambio es lo que lleva tiempo, pero el verdadero cambio ocurre en un instante, y yo que llevo más de quince años como profesional de salud y estilo de vida, estoy 100% convencida de que eso es cierto.

Existen tres pensamientos claves que debes tener para crear un cambio duradero al instante.

    1. Algo DEBE cambiar

¿Quieres, más o menos, perder algo de peso, o absolutamente tienes que perderlo? ¿Perder algunas libras suena bien, o es insoportable vivir otro día más en tu cuerpo actual? Para lograr un cambio duradero debes estar convencida de que ha llegado el momento.

    1. YO debo cambiarlo

Es vital que tomes completa y absoluta responsabilidad sobre este cambio. Claro, otros pueden ayudarte, pero al final eres tú y solo tú quien podrá hacerlo realidad. Tienes que querer y necesitar este cambio lo suficiente como para convertirlo en tu misión personal – Nadie más lo hará por ti.

    1. Yo PUEDO cambiarlo

No dejes que los fracasos del pasado se interpongan en tu camino. Tú puedes alcanzar metas maravillosas cuando pones pasión y esfuerzo. Debes hablar con convicción y creer fielmente que eres capaz de perder peso o de hacer cualquier otro cambio positivo en tu vida.

Por último, te haz preguntado: ¿por qué la mayoría de las personas fracasa en lograr cambios duraderos, sobre todo cuando se trata de mantener el peso? La respuesta es simple, muchas personas equivocadamente dejan su nuevo y deseado peso en manos de la “fuerza de voluntad” y puede que funcione por un tiempo, pero esta estrategia es a corto plazo y siempre fracasa. Tarde o temprano la mente y el cuerpo regresarán al espacio en donde se sienten más cómodos, o como muchos llaman “la zona de confort”.

¿La solución? Cambiar el comportamiento que, aunque te dé comodidad mental y física, te impide alcanzar y mantener, tus metas. Probablemente has escuchado que a los seres humanos nos motivan dos cosas:

La primera es evitar dolor. Y la segunda es obtener placer. Cuando quieres cambiar un patrón de comportamiento, la clave es asociar el dolor con el comportamiento que no quieres y placer con el comportamiento que si quieres.

Por ejemplo, sabes que quieres perder peso y que para lograrlo debes dejar de comer comida chatarra y ejercitarte. Pero si hasta este momento tu cerebro está entrenado para asociar comida chatarra con placer y ejercicio con dolor, nunca podrás lograrlo.

Así que es tiempo de entrenar a tu cerebro para sentirte bien cuando te ejercitas y sentirse mal cuando comes mal. Piensa en todas las cosas negativas que vives a diario por causa del sobrepeso. ¿Puedes correr con tus hijos? ¿Te sientes cansada? ¿Cómo está tu salud? Y conecta esos pensamientos negativos con alimentos chatarra y la falta de movimiento.

Ahora piensa en todas las cosas maravillosas que puedes vivir al estar en forma. ¿Qué actividades pudieses hacer, y con quién? ¿Cómo te sentirás al mirarte al espejo? ¿Cómo se sentirá tu cuerpo al estar más liviano? Y conecta esos pensamientos de placer con el ejercicio y la comida sana.

Cuando cambias tu manera de pensar y comienzas a cuidar de tu cuerpo porque lo amas, y no por cambiar como luce, todo lo demás llega por añadidura.

Recuerda, el cambio puede suceder en un instante.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.