Siempre digo que el éxito es un camino, no un destino. No por nada la palabra misma éxito viene del latín y tiene la misma raíz que la palabra «exit» (salida) en inglés. Una salida que puedes diseñar según tu propio estilo. La que te sirva a ti.

Cuando piensas en el éxito de esta manera, te liberas de conceptos que heredaste de tus padres, de tu núcleo social o del país donde naciste. Esas ideas de éxito que te llegaron por medio de predeterminaciones, es decir de decisiones que otros tomaron por ti, aun antes de que nacieras, y que te llegaron inconscientemente o por mensajes verbales o no verbales durante los años de formación.

Al redefinir la palabra «éxito» se desmorona la idea de que tienes que llegar a un determinado puesto, o casarte y tener hijos, o continuar con el negocio familiar. El éxito, tu éxito, es lo que te da satisfacción, aquello que puedes elegir y llevar adelante con tu estilo propio sin imitar a nadie. Puedes dejar de tratar de cumplir con algo que tal vez ni te interesa, pero que desde antes de que nacieras quedó marcado en tu inconsciente como un objetivo que había que alcanzar para ser considerada exitosa. Porque si al éxito no se llega, sino que se lo transita (es un camino en lugar de un destino), de pronto, todo cambia.

El tema es que la mayoría de las personas —y las mujeres en particular— están acostumbradas a no cuestionar por qué buscan una cierta meta y como resultado, a menudo, son infelices aun cuando lleguen a esa meta.

Hace poco, al final de una presentación que di sobre este tema, una mujer, llamémosla Laura, me preguntó: «Tú estás hablando ya desde un lugar de éxito. Pero, ¿cómo hago para sentirme exitosa cuando tengo dos hijos chicos, trabajo a tiempo parcial y soy voluntaria en dos organizaciones sin ánimo de lucro?».

El problema de Laura es que no reconoce que ya es exitosa. Ella ha elegido trabajar a tiempo parcial para dedicarse a sus hijos pequeños y tener tiempo para su comunidad. En esta etapa de su vida, ese es su éxito. Si quiere hacer cambios porque dentro de su propia definición de éxito entran otros elementos, puede programar cómo ir llevándolos a cabo para una próxima etapa.

El secreto es encontrar lo que le sirve a cada uno y no tratar de imitar un concepto de éxito que le funciona a otra persona. Puedes inspirarte en lo que les da felicidad a otros, ver de qué manera adaptar aspectos de su carrera o de su vida a la tuya; pero es el intento por imitar a terceros, o por adoptar su definición de éxito, lo que te deja insatisfecha y frustrada. Es imposible ir en contra de tu estilo y vivir una vida auténtica y satisfactoria. De ahí la importancia de que definas tu propio estilo, tu propia salida exitosa.

GQI-MarielaDabbah

* Este artículo se publica por cortesía de Mariela Dabbah. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.