Sean honestos, caballeros. ¿Cuántos de ustedes respondieron a la pregunta del título con la frase “la intimidad emocional”? ¿La mayoría? ¿Sí? ¡Qué bueno! ¡Hemos avanzado con respecto a otras décadas! Pero la siguiente pregunta es más comprometedora: ¿Cuántos de ustedes saben cómo fortalecer la intimidad emocional con sus mujeres? O mejor aún: ¿cuántos de ustedes hacen algo concreto por avanzar en este campo?

Si me lo permiten, les voy a regalar tres consejos prácticos que servirán (a ambos sexos) para mejorar sus niveles de intimidad emocional con su pareja, de ahora en adelante, si los aplican:

  1. La intimidad emocional se logra cuando escuchamos al otro con total atención, incluso respetando su derecho a discrepar y a quejarse, sin siquiera tener que defendernos.

Es recomendable decirle “te escucho” cuando se dispone a iniciar su monólogo. Y cuando hace una pausa, reiterar: “te sigo escuchando”, con un tono agradable y creíble. En este contexto, cuán importante es demostrarle a nuestra pareja que es escuchada y no juzgada, comprendida y no criticada, aceptada y no acusada.

Mi recomendación para un caballero: cuando ella desee hablar contigo, entrégale tu total atención. No necesitas resolverle ningún problema, a no ser que ella te lo pida. Si llora mientras habla, déjala desahogarse y abrázala sin decir nada.

Una sugerencia para una dama: acepta que tu hombre no aprecia la apertura emocional tanto como tú y respeta su silencio cuando prefiere callar. No lo bombardees a preguntas. Dale tiempo y espera a que él decida cuándo estará listo para conversar.

  1. La intimidad emocional con nuestra pareja se logra cuando confiamos en ella lo suficiente como para revelarnos tal y como somos, sin caretas, transparentes y vulnerables.

La comunicación íntima supone un salto de la superficialidad a la profundidad. Conlleva la expresión de los sentimientos, las emociones, las frustraciones, los miedos, las inseguridades, los sueños, los secretos e inclusive los traumas.

Se profundiza dependiendo de los temas sobre los cuales nos atrevemos a hablar. Nada más difícil, pero a la vez más enriquecedor, que dialogar sobre la propia relación.

  1. La intimidad emocional se logra cuando no nos enojamos fácilmente, cuando dejamos ir las molestias y rencores, cuando priorizamos nuestra relación y no nos amargamos la vida por tonterías. No permitas que el enojo se acumule, ni mucho menos que se convierta en resentimiento o amargura.

Cuando te entrenas en desarrollar la intimidad emocional con tu pareja, no te tomas a pecho las cosas que ella pueda hacer o decir que no te gustan, sino que las dejas pasar porque decides aligerar la carga en vez de hacerla más pesada.

¿Qué de bueno traerá consigo ofenderte menos? ¡Mucho! Cuando lo logres, tu pareja se sentirá más confiada y cómoda al confiarte sus pensamientos y sentimientos más íntimos. Esto redundará en beneficio de una mayor apertura en la comunicación y en una mayor conexión emocional.

 

GQI-CeciliaAlegria

* Cortesía de Cecilia Alegría, La Doctora Amor. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.