Escribo cuentos desde muy chica y no es casual que muchos de ellos exploren el tema de la muerte. No es porque tenga tendencias lúgubres ni mucho menos. Al contrario, soy una irreprimible optimista. No. Es porque desde muy temprano descubrí que la mejor manera de disfrutar la vida es hacer lo que realmente me interesa, lo que me entusiasma, lo que me hace sentir útil y plena. Y una de las mejores formas de descubrir qué es lo que realmente me importa, es decir, de descubrir mi pasión, es observarme desde la perspectiva del final de mi vida.

Te explico. En uno de mis cuentos, la protagonista organizaba su propio funeral y asistía de incógnito para escuchar lo que sus amigos y parientes decían sobre ella en el velorio. Su interés era enterarse de cómo la recordaban. Qué impacto había tenido en ellos. Qué logros destacaban al hablar de su vida.

A la protagonista la emocionaba escuchar a sus seres queridos hablar de su generosidad, su trabajo como voluntaria en varias organizaciones, y su dedicación al bien comunitario. Esas palabras le hacían sentir que había vivido una vida rica, valiosa.

Tomando como inspiración esos cuentos de juventud, hace poco empecé a invitar a los participantes de los programas de capacitación de liderazgo del Red Shoe Movement a hacer un ejercicio similar. Les pido que piensen en un premio que les gustaría recibir en reconocimiento a quienes son, o a algo que han logrado.

No te imaginas la variedad de motivos por los cuales quiere ser reconocida la gente. La idea, claro, es que tú mismo hagas este ejercicio. Esta es una pequeñísima muestra para inspirarte.

-Premio por ser la mejor mentora y modelo de mi hermana menor

-Premio por ser un líder que inspira a otros a superar obstáculo aún cuando no lo creían posible

-Premio a la ejecutiva que logró disminuir un 20% el impacto que nuestra empresa tiene en el medioambiente

-Premio a la mejor amiga. A la que siempre escucha y da un consejo justo en el momento adecuado

-Premio a la persona que creó el programa educativo de adultos más exitoso del país

Imaginar cómo te recordarían tus seres queridos cuando hayas muerto y pensar en aquello por lo cual te gustaría ser reconocido, son dos ejercicios que pueden guiarte hacia tu pasión. Aquello en lo que vale la pena que inviertas tu tiempo. Lo que te hará sentir valioso, satisfecho, significante, feliz.

Déjame aquí en los comentarios: ¿Por qué querrías ser reconocido? ¿Premio a qué te gustaría recibir? ¿Cómo te gustaría ser recordado una vez que hayas muerto?

Y si eres mujer y te interesa descubrir y trabajar sobre tu pasión y otros temas de desarrollo de liderazgo, anótate aquí para asistir a uno de mis seminarios online gratuitos.

GQI-MarielaDabbah

* Cortesía de Mariela Dabbah. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.