Algo que era tan normal para nuestros abuelos como comer en cada época del año lo que naturalmente les daba la tierra, parece que hoy se nos ha olvidado.   Recordar que el año tiene cuatro estaciones y que la sabia naturaleza nos da en cada una de ellas sus mejores frutas, vegetales y hierbas, tiene muchos beneficios. Los alimentos de temporada son más abundantes, tienen mejor precio y siempre estarán más sabrosos.

Por ejemplo, ahora que empieza el otoño, comamos más pavo. No lo limitemos a la cena de Acción de Gracias, ya que los especiales empiezan en octubre y se mantienen hasta diciembre. Es rico en fricasé (guisado), al ajillo, en salsa de chiles, de tomatillos, moles, en salsa de uvas y manzanas, en tacos, dips, a la barbacoa y hasta en una sopa, ensalada o sándwich.

Otro buen ejemplo son las calabazas o auyamas. Son deliciosas y con ellas podemos rellenar la pasta o hacer una salsa para la pasta, el cerdo o los mariscos. Son perfectas en postres, panes, purés, sopas y hasta asadas para servir en una ensalada con aceite de oliva, sal y pimienta. Las papas dulces, camote o batatas, son otras que verás en abundancia y que en ñoquis, asadas, fritas o majadas son exquisitas.

Llévate a la cocina manzanas, peras, ciruelas, brócoli, brécol, repollo púrpura, coliflor, pimientos rojos, pasas, uvas, alcachofas, nueces, avellanas, pistachos, almendras, mandarinas, kumquats, coles de bruselas, kiwi, higos, palmitos, guisantes, chiles rojos, semillas de calabaza, mora azul, frambuesas y hasta las trufas y los hongos (champiñones/zetas) empiezan a poner su toque otoñal en los mercados.

Y recuerda que en estos meses también hay aromas y sabores que se ponen “de moda”, como la canela, la nuez moscada, el romero, el chocolate oscuro, el café, el tomillo, la salvia, las semillas de ajonjolí y de calabaza.

¡Ahora a inventar, que la cocina no muerde!

GQI-DoreenColondres

* Cortesía de Doreen Colondres La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.