Más allá de las creencias que cada uno tenga, todos sabemos que hay “algo más” dentro de nosotros, llamaremos alma a esa parte que sabemos está presente, nuestra voz interior, nuestra sabiduría, nuestra intuición.

El alma representa nuestra verdadera esencia, los dones que traemos desde la divinidad para expresar en la tierra están grabados en ella.

Cada vez que decimos tener “un dolor en el alma”, qué es lo que estamos expresando? Pues, que algo en nuestra personalidad duele tanto que no deja que nuestro verdadero SER se manifieste.

Hay veces en que nos toca vivir instancias donde el dolor es tan intenso que quisiéramos desaparecer, “arrancarnos” el corazón porque duele y no se trata de no amar la vida; es un aprendizaje más que nos impulsará un paso más arriba en nuestro camino evolutivo, ya que nadie crece sin pruebas ni cambios. Es esa instancia en donde quieres ver una salida pero no la encuentras y no puedes resignarte, y luchas desmedidamente por resistir dentro de esa batalla…sin fin…es el estado de angustia mental extrema quien está presente, y es muy difícil internalizar la idea de que la clave para salir del mismo es justamente …aceptar…que las cosas son como son.

El Dalai Lama dijo “Acepta. No es resignación, pero nada te hace perder más energía que el resistir y pelear contra una situación que no puedes cambiar”

Sucede que solo cuando uno acepta que lo que sucede no tiene más opciones de ser que lo que justamente es, automáticamente, deja de sufrir.

Y en verdad no se trata de resignarnos, la resignación implica darnos por vencidos, saber que esto es así y que así ha terminado. En cambio la aceptación solo nos hace ver que esto es así y esa predisposición a aceptar la realidad tal como está nos hará ver que es lo que podemos hacer a partir de allí. Resignarse es perder la esperanza, aceptar no, muy por el contrario, a partir de la aceptación, encontraremos nuevos caminos que antes no podíamos ver ya que la pena nos enceguecía.

La vida nos pone pruebas y estamos acá para aprender, la gran escuela de vida llamada Tierra nos convoca una y otra vez a repetir las lecciones, hasta que aprendemos.

Solo que siempre la aceptación es la clave.

Debes hacer una introspección y explorar dentro de tu corazón, qué es lo que te ha puesto en este estado? ¿Qué es lo que de verdad te duele?

La vida misma a veces duele, es que vivir conlleva “efectos secundarios”

Pero cómo sanamos el alma?

Sé consciente de lo que acontece en tu vida…

Son las circunstancias presentes las que deseas para ti? Compartes tu vida con las personas que amas? Te tomas tiempo para ti? Expresas lo que sientes o vives callando y soportando aquello que te lastima?

Es de suma importancia respetarte en esto, valorarte, si las circunstancias que vives no son las que deseas, lucha por cambiarlas! Si las personas con las que compartes tu vida, ya sea pareja, amigos, no son los adecuados, tal vez sea el momento de generar nuevos vínculos porque vamos creciendo y si quienes nos rodean no crecen a igual velocidad, pronto habrá grandes y notorias diferencias.

Si no tomas diariamente un tiempo para ti, nunca te conocerás en plenitud! Debes hacerlo! Así como debes expresar lo que sientes para hacerlo valer y respetarte.

Y recuerda siempre, siempre, que afuera podemos pelear muchas batallas, pero a la guerra, la ganamos dentro!

* Cortesía de Viviana Bergmann, La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.