He visto con mucho asombro en la televisión cómo se discute si se debe pegar o no a los niños. Sin embargo, lo que me produjo más preocupación es que muchos padres opinan que sí y cuestionan a los psicólogos que dicen lo contrario. No sé cuándo se entenderá que criar hijos sanos emocionalmente es una ciencia, igual que tener una relación sana y funcional en la pareja o en las familias. Que lo hagamos o no, solo habla de nuestra ignorancia y la de los medios de comunicación que, tristemente, influyen más cada día en mantener estas creencias que tienen el mundo patas arriba.

La cultura de la violencia nos ha llevado a pensar que el castigo físico es el camino para disciplinar a nuestros hijos. No sé por qué me sigue sorprendiendo pero la realidad es que tristemente vivimos rodeados de violencia por todos lados y nuestros hijos ven videojuegos ¡donde matar a otro es algo normal y rutinario! Para colmo de males, he visto a personas supuestamente educadas y preparadas preguntar en televisión sobre cuál es el origen de la violencia que hay en el mundo. Eso está más claro que un día con sol, pero parece que la gente no lo sabe o no lo quiere saber.

Por años he luchado contra ésto e hicimos junto a la Fiscalía de mi país, campañas en época de Navidad orientadas a que no se regalaran armas y juguetes que promuevan la violencia y la agresividad en los niños. ¿Qué puedo decir cuando un juez en Estados Unidos dijo que los niños tenían derechos y que nadie debía prohibirles ver videojuegos con escenas de agresión que llegan a matar a otros? La agresividad se aprende. Mientras más escenas de violencia ve un niño, más “normal” es para su pequeña mente matar como una forma normal de resolver los conflictos con los demás.

La única forma que tenemos de guiar a nuestros hijos es teniendo con ellos una verdadera relación significativa, donde ellos se sientan amados, comprendidos y cuidados. Donde ellos nos respeten porque nos admiran y aprenden de nosotros cada día y con nuestro ejemplo. Recuerde siempre que los niños no hacen lo que les dicen, sino lo que ven que sus padres y figuras importantes hacen. La función de los padres es enseñarles valores, destrezas de relaciones positivas que los guíen en un mundo convulsionado y sumamente confuso. El respeto al derecho del otro, la solidaridad, la compasión por los demás, el tener relaciones justas donde damos en la medida que recibimos y un gran etcétera. son las cosas que los llevarán por buen camino.

Alguien que nos golpea solo logra que le tengamos mucha rabia y en el caso de niños pequeños, se suma la impotencia. Un niño de 5 años no puede defenderse de un hombre de 30, ni física ni emocionalmente, porque depende de sus padres, porque los ama y son las figuras más importantes en su mundo. Pero esa rabia que les produce la conducta de sus padres y familiares, sumada a la impotencia, se quedan almacenadas y al ser adulto explotan con la fuerza de una bomba atómica.

El famoso “manejo de la rabia” en aquellos que buscan ayuda psicológica, a veces sirve de poco y los resultados están a la vista de todos cada día, solo tiene que ver los noticieros. Fomentar que el niño exprese lo que siente, y entre ello su rabia, es sano y sabio, solo agréguele CON CONTROL. No es que tiene derecho a pegar a papá o mamá, no tiene que insultar, pero SÍ TIENE TODO EL DERECHO a decir que se siente mal, a decir lo que piensa, a decir que no nos quiere, a estrellar la puerta de su cuarto, a no querer hablar con nosotros por horas, etc. Emoción que no se expresa, se queda grabada en el cuerpo y sale con cosas tan serias como cáncer, infartos, trastornos digestivos, trastornos de ansiedad, depresión, ataques de pánico, etc.

Cuando alguien mayor que un niño, con más fuerza, conocimientos y quien en este caso debe protegerlo, lo abusa con golpes es el responsable de un abuso físico contra un menor. Esto es castigado en todo país civilizado, tanto como el abuso sexual, el abuso psicológico o la negligencia. Todo abuso físico está ligado a un abuso psicológico. A muchos niños que son abusados les duele más la vergüenza y el daño emocional, que el físico, ya que quien lo hace es alguien que supuestamente debe protegerlo y amarlo, es su padre o su madre, con quienes se identifica para poder tener un yo fuerte y una buena autoestima.

En fin, estos son algunos de los efectos, según la psicología infantil, de castigar físicamente a sus hijos. Piense en esto antes de castigarlos y verá que no lo hará más:

  • Aprenden a tener miedo de los padres y madres.
  • Les hace sentir como malos.
  • Estimula en su interior rabia y hostilidad contra los adultos.
  • Les vuelve sumisos o rebeldes.
  • Les vuelve temerosos e inseguros.
  • Les genera una sensación de no ser amados.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.