Muchas parejas enamoradas se preguntan si el amor y la pasión que sienten se les acabarán con el tiempo. A nadie le gusta la idea de empezar bien, con tanto entusiasmo, pasión y romanticismo para que luego los años de convivencia se encarguen de apagar la llama de esa pasión inicial.

Pues bien, para enfrentar un asunto tan complicado, nada mejor que considerar que la vida y el amor no son procesos estáticos, sino que están en permanente cambio, y así como ahora ya no somos los mismos que cuando éramos niños, así nuestra relación cambiará forzosamente con el paso de los años pero no necesariamente para mal. Por el contrario, los cambios en tu relación harán más sólido tu amor y aprenderás lecciones que te resultarán sumamente valiosas para tu crecimiento individual y de pareja.

Veamos las diferentes etapas que podemos encontrar a lo largo de una relación de pareja duradera, no necesariamente en el orden siguiente y dos o tres etapas pueden darse al mismo tiempo.

  1. La etapa del cortejo o “de luna de miel”. Es la primera fase del enamoramiento, donde la pasión está a flor de piel y en muchos casos, enceguece a la gente. Hay deslumbramiento e ilusión suficientes como para no ver con facilidad los defectos de la otra persona.
  2. Construcción. Cuando se conocen mejor los defectos del otro y se sientan las bases de una relación basada en la realidad y no en la fantasía o en los sueños. La amistad y el compañerismo se afianzan.
  3. Rebelión. Cuando las peleas son más frecuentes debido a la disputa por quién manda a quién, o quien lleva el control de la relación. Es aquí donde la mayor parte de parejas tiende a preguntarse si el amor se les acabó. El sentimiento cambia debido a la crisis y la relación tambalea. Para salir adelante, la pareja deberá aprender a negociar, para lo cual, en muchos casos, es recomendable asistir a terapia.
  4. Colaboración-sociedad-negociación. Cuando los esposos se convierten en “socios” y hay mayor preocupación por el asentamiento financiero, por generar vías de crecimiento económico que le brinden estabilidad a la familia. Se reparten las responsabilidades y se comparten las obligaciones. Esta fase se vuelve prioritaria cuando llegan los hijos.
  5. Explosión. Cuando ante situaciones difíciles (como la muerte de un familiar, la mudanza, el desempleo o la enfermedad) la pareja pone en riesgo su estabilidad. Si sobreviven a esos momentos complicados, saldrán fortalecidos de ellos y la relación de pareja se tornará más sólida.
  6. Reunión. Cuando los hijos se van y entonces la pareja tiene que plantearse el reto de volver a gozar de la compañía mutua ahora que el nido está vacío. Es una etapa muy positiva y oportuna para reforzar la relación e inclusive encender, con renovados bríos, la llama de la pasión.
  7. Consumación
    Cuando luego de tanta prueba pasada juntos, la relación de pareja se consolida y se encuentra un tipo de dicha y satisfacción que es difícil de hallar en ninguna otra parte. Finalmente, ambos pueden declarar satisfechos que son “un solo cuerpo y un solo corazón”.

A lo largo de las diversas etapas de una relación amorosa, la pasión puede mantenerse más o menos intacta si la pareja toma las precauciones debidas y se esfuerza porque ello ocurra. Una abierta y transparente comunicación, especialmente de los sentimientos, un deseo de hacer feliz al otro y de aceptarlo tal cual es sientan las bases para un amor duradero, de esos que parecen de película, pero que son, afortunadamente, de carne y hueso.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.