¿A quién no le gusta estar siempre jovial, bello y parecer de unos cuantos años menos? Déjenme decirles que ¡nada es imposible!

La edad real no es la cronológica, existen también las edades biológica y psicológica; así bien, nuestra verdadera edad surge de un promedio entre estas tres y hay parámetros que se usan para establecer cuál es cada una de estas edades.

En principio lo mejor que podemos hacer es cambiar algunas creencias limitantes. En nuestra cultura nos programan para creer de determinada forma, no nos dejan libres de armar nuestra propia realidad, nos dicen: a los 30 años tendrás tu primeras canas, a los 40 seguramente ya crecerá tu abdomen y así podría dar muchos ejemplos…y lo creemos así, y lo creamos así (porque basta creerlo para crearlo) condicionados por lo que nos han hecho creer, igual que el elefante que no tira de la pequeña cuerda a la que está sujeto cuando podría correr libremente porque cuando era un bebé fue sujeto a esa cuerda y en ese momento era suficiente para mantenerlo prisionero, así es que hoy, siendo un adulto, está condicionado a esa creencia y ya no jala esa pequeña cuerda porque está convencido de que aún lo sujeta!

Hay una “hipnosis social” que nos hace creer tal o cual cosa. Sean conscientes de que su cuerpo se está regenerando todo el tiempo, cada 5 días regeneramos el recubrimiento del estómago, cada dos meses contamos con un hígado nuevo, en un año renovamos ¡el 98 % del cuerpo! ¿Por qué entonces tenemos que envejecer?

¿Por qué entonces no podemos sanar una enfermedad? ¡Porque así nos lo creímos! Pero nada es imposible, como ya les dije. ¿Por qué vivimos tan pendientes de nuestro cuerpo físico? Nuestro cuerpo no es solo físico, tenemos un cuerpo sutil compuesto por ideas, pensamientos, luz… Es necesario que veamos que no somos solo moléculas que aprendimos a pensar, somos pensamientos que aprendimos a fabricar moléculas.

Tenemos que invertir la manera de pensar, al principio es difícil pero se logra, se trata de un cambio de consciencia. Y también tenemos un cuerpo espiritual que es pura luz y no sabe de estrías, flacidéz y es completamente atemporal ¿Alguna vez lo pensaron? ¡El Alma no muere! ¡Es eterna! Y por lo tanto, es sabio pensar que no envejece.

Entonces, por qué no vivir más tiempo en contacto con ese cuerpo que no es ni más ni menos que nuestra Alma? A través de la meditación por ejemplo. Mientras más tiempo pasemos en contacto con el Alma, haciendo conciencia de su presencia, más edad le restaremos al cuerpo físico, porque nos conectamos con el alma que es atemporal y si vivimos conscientes de ella seremos más atemporales que temporales.

Obviamente que a esta creencia hay que ayudarla también, eliminando toxinas alimenticias y emocionales por ejemplo.

Hay una frase ayurvédica que dice: “Si quieres saber como fueron las experiencias pasadas de una persona observa su cuerpo hoy, y si quieres saber como será su cuerpo futuro observa sus experiencias hoy”

Debemos ser flexibles a todo nuevo concepto. La flexibilidad es la clave, flexibilidad para que el entorno no nos afecte, flexibilidad para aceptar las cosas tal como son, flexibilidad para soltar los apegos, flexibilidad para creer que todo es posible, flexibilidad para aceptar los cambios, flexibilidad para cambiar nuestra mentalidad, flexibilidad, esa es la clave! ¿Les cuento un secreto? ¡La flexibilidad infinita es el secreto de la inmortalidad!

* Cortesía de Viviana Bergmann, La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.