Muchas veces vemos a personas que, por diversas razones, siempre están contentos. Muy posiblemente nos preguntamos cómo lo hacen y cómo se mantienen así; otros se preguntan si nosotros también lo podemos hacer. Y mi respuesta es que sí.

 Lo primero que tenemos que hacer es felicitar a todos los que siempre tienen esa acritud positiva y pedirles que la hagan contagiosa. Es esa necesidad que tenemos de conseguir siempre una persona positiva en nuestro camino y, luego, llegar a ser una persona similar.

Por supuesto, hay quienes que viendo el lado negativo de las cosas no entienden por qué uno puede ser así; y, por supuesto, no faltan aquellos que creen que esas personas se alejan de sus realidades, que tienen cosas extrañas en sus cabezas o que no viven en este planeta. Pues la realidad es que son personas tan normales y corrientes como cada uno de nosotros. Solo que ven la vida con más optimismo.

Si bien parte o todo lo anterior puede ser cierto, hay una cosas esencial que quisiera comentar: esa persona que siempre está contenta lo hace por convicción; lo hace porque no ve – ni se imagina – una actitud diferente! Es así de simple, así de sencillo. Hace muchos años leí una frase que frecuentemente uso en mis conferencias o en los cursos que doy. Zig Ziglar, famoso motivador y experto en ventas dijo lo siguiente:

 “Positive thinking will let you do everything better than negative thinking will.”

El pensamiento positivo te permitirá hacer todo mejor de lo que lo hará el pensamiento negativo.

Por ende si pensar de una manera positiva nos permite hacer las cosas de una mejor forma, ¿cómo serían los resultados si al pensar positivamente le agregamos un toque de emoción con actitud positiva? Estoy seguro que para todos los resultados serían fenomenales.

 Todos tenemos retos, compromisos, fechas que cumplir, necesidades diversas y a veces, días que no son tan buenos. La actitud con la que confrontemos todos los retos nos permitirá seguir avanzando hacia adelante. Y eso, la acritud positiva, en palabras de Sir Winston Churchill “es una pequeña cosa que hace una gran diferencia.”

Entendamos entonces que sí podemos hacer que el estar contentos y el tener una actitud positiva sea algo contagioso. Veamos a las personas que lo son y al hacerlo, nos damos cuenta que de todos y cada uno de ellos podemos aprender varias cosas:

  1. trabajan mejor y de manera más efectiva
  2. alcanzan lo que se proponen – sus metas;
  3. planifican sus días y actividades, entendiendo los beneficios de manejar su tiempo;
  4. aprenden a hacer algo nuevo todos los días; y,
  5. siempre ver las cosas con optimismo.

Nosotros no creamos las circunstancias en las que nos encontramos; solo sucede que las vivimos en estos momentos que a veces pueden ser complejos y abrumadores. Por ello no podemos permitir que ni un gramo de negatividad se nos contagie. Los psicólogos señalan que en la mente solo podemos tener un pensamiento consciente a la vez y ese pensamiento es o negativo o positivo. Nuestro trabajo es llenar nuestras mentes con pensamientos, ideas y sueños positivos la mayor parte del tiempo.

Hace poco escribía:

“En un mundo tan negativo, nuestra presencia positiva y mente proactiva hacen toda la diferencia.”

Con esto quiero resumir un poco lo que mencionaba al principio de este artículo: todos podemos ser catalizadores de un movimiento positivo; todos podemos transmitir comentarios positivos; y todos y cada uno de nosotros somos capaces de hacerlo. Lo que tenemos que hacer es proponérnoslo y hacer que suceda.

Seamos positivos; optimistas a pesar de las circunstancias; seamos catalizadores de una felicidad y una alegría que se contagien. Y aprendamos a ser unas personas plenamente positivas lo que nos llevará siempre a ‘estar contentos’ siendo continuamente un factor de cambio positivo en nuestro mundo.

GQI-LuisVGarcia

* Cortesía de Luis Vicente García La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.