“Quien encuentra un amigo, ha encontrado un tesoro”. Han pasado 28 años desde mi graduación en la universidad. Entonces no existían redes sociales, email ni teléfono celular. Al culminar nuestros estudios, las amigas nos abrazamos con cierta nostalgia en un estacionamiento, sabíamos que por más que lo intentáramos, sería difícil volver a vernos. Cada quien siguió su camino e hizo su vida, sin olvidar nunca a aquellas amigas con las que fabricábamos sueños. Con el tiempo, la tecnología nos ayudó a estar siempre conectadas y a planificar encuentros regularmente. La verdadera amistad nunca muere.

Casi tres décadas después, nos reencontramos todas de nuevo, buscando universidades para nuestros hijos. Regresamos al mismo lugar donde nos despedimos y parece que el tiempo nunca pasó. De nuevo nos abrazamos, reímos y lloramos. Sabemos que la verdadera amistad es la que te aprecia tal y como eres, a pesar de las circunstancias. Mientras comparamos anécdotas divertidas veo a mis amigas con cariño infinito y pienso en las cualidades que te hacen un buen amigo.

  1. Demuestra interés genuino. ¿Imaginas el enorme valor que tiene demostrar interés en las demás personas? Todos tenemos algo que ofrecer y andamos por el mundo deseosos de comparar nuestros pensamientos, sueños y experiencias. Tomarse un tiempo para escuchar personalmente lo que nuestros amigos tienen que decirnos, sin distraernos en el teléfono o en nuestros propios problemas, y mostrar un interés genuino en lo que pasa en sus vidas es un verdadero regalo, el mejor que podemos ofrecerles.
  2. Da, nunca quita. Un verdadero amigo no se preocupa por lo que recibirá de los demás, sino de lo que puede darles. Piensa que puedes entregar de manera desinteresada sin esperar nada a cambio: tiempo, compañía, apoyo, palabras amables, una sonrisa, una invitación a comer; lo que des, hazlo sinceramente.
  3. Es leal. Es una virtud rara en el mundo actual, pero el requisito número uno para cimentar una buena amistad. Ser leales nos hace merecer un amigo. Nunca reveles a otra persona lo que un amigo te cuenta sin su autorización; no te unas a charlas en las que tus amigos son juzgados o objeto de chismes. Tus palabras hacia ellos deben ser para construir no para destruir, esa es una regla que no se debe romper.
  4. Es positivo. ¿Quién quiere escuchar críticas o quejas constantes? Eso se puede volver un lastre muy pesado de llevar. Evita ser esa clase de persona ofreciendo a tus amigos palabras positivas, risas, generosidad, alegría. Está bien desahogarse de vez en cuando, pero convertirte en una persona negativa, molesta, enojada, explosiva, simplemente alejará a todos de tu lado. ¡Lleva tu luz a donde quiera que vayas!
  5. Es tolerante. La variedad es la chispa de la vida. No puedes esperar a que tus amigos siempre estén de acuerdo con tus pensamientos o preferencias. Cada ser humano es diferente, único en su especie y es imposible que dos personas estén cien por ciento de acuerdo en todo. ¿En dónde estaría la diversión? Sé tolerante, acepta las diferencias, evita la crítica innecesaria, no discutas por hacer valer tu punto de vista.
  6. Es honesto y auténtico. La hipocresía no tiene espacio en una amistad verdadera. Si no puedes ser tú mismo y te encuentras pretendiendo ser alguien diferente, estás equivocado. Una amistad basada en una falsa imagen no tiene sentido. Los amigos de verdad abren su corazón, comparten sus angustias y temores más profundos, nunca fingen ser lo que no son. Todos estamos siempre en la búsqueda de gente que no teme ser auténtica y con quien podemos ser nosotros mismos sin miedo a ser juzgados. Es el tronco fuerte de una amistad.
  7. Te ayuda a crecer. Un buen amigo siempre está a tu lado para apoyarte en los momentos difíciles, celebrar los éxitos y superar los obstáculos. Sin criticarte te ayuda a poner los pies sobre la tierra y crece contigo, escalón por escalón, sube contigo hasta la cima.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.