Los pensamientos de riqueza que albergues en tu mente son las semillas que darán fruto a la riqueza que deseas, pero no harán que por arte de magia tu cuenta bancaria crezca sin esfuerzo de tu parte. Para que esto ocurra debe haber armonía entre tu manera de pensar y tu forma de actuar. Es claro que sólo cosecharemos lo que hayamos sembrado.

Hace poco escuchaba a alguien hablando de la posibilidad de utilizar los principios de la ley de la atracción para ganarse la lotería. Tristemente, mucha gente piensa que eso es todo lo que necesitaría para arreglar sus problemas. Yo nunca he sido aficionado a la lotería, particularmente porque sé que todos cosechamos en virtud de lo que hayamos sembrado, y no hay atajos ni caminos más cortos para este principio.

Sin embargo, también sé que así te la ganaras, eso no garantiza que tus problemas financieros estarán solucionados. De hecho, una y otra vez se ha visto como algunas personas que se encontraban en difíciles circunstancias financieras se ganaron la lotería, sólo para encontrarse en peores aprietos financieros, o inclusive en la bancarrota, años más tarde, pues nunca entendieron que su escasez financiera inicial no se debía a la falta de dinero, sino a la mentalidad de pobreza que guiaba sus acciones. No podemos pretender que una persona que no sabe cómo administrar cien dólares, de la noche a la mañana sepa como administrar un millón. Así que no pidas ganarte un millón de dólares en la lotería; pide y busca la sabiduría para crear y saber administrar ese millón y habrás logrado mucho más.

Cuando escucho a alguien decir que “todo lo que necesita es ganarse la lotería”, se que me encuentro frente a una persona que ha caído en la trampa de las creencias condicionales. Si me gano la lotería entonces seré feliz, si me aumentan el sueldo entonces se acabarán los problemas financieros, si me hago la liposucción entonces mi relación de pareja mejorará. Si examinas estas ideas con cuidado te darás cuenta de que todas expresan el deseo de una “cura milagrosa”, una solución rápida, que no exija mucho esfuerzo, ningún cambio de comportamiento, o menos aún, el que tengamos que hacer algo a cambio. ¿Si ves lo absurdo de esto?

No busques la cura milagrosa; analiza las razones o causas que han producido la infelicidad, los problemas financieros o la pobre relación de pareja. En mi libro La ley de la atracción, expico que según la ley de la causa y el efecto, muchas de las circunstancias que estamos experimentando en nuestra vida no son mas que los efectos de causas específicas que han venido operando en nuestro diario vivir. Cambia las causas y cambiarás los resultados.

También debemos tener presente que sólo podremos atraer aquello por lo que estemos dispuestos a pagar el precio en término de los hábitos que nos obligaremos a desarrollar y las acciones que tendremos que llevar a cabo.

Tu pensamiento puede hacer que el universo trabaje para proveerte lo que deseas, pero tus acciones deben ser tales que recibas justamente lo que mereces. No vas a recibir lo que deseas sin hacer nada.

GQI-CamiloCruz

* Cortesía de Camilo Cruz La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.