En muchas ocasiones hemos escuchado o leído que debemos soñar en grande, que debemos generar ideas y que debemos pensar más allá de lo que a veces nos permitimos. Sin embargo lo que nos sucede es que son pocas las ocasiones en donde dejamos libre a nuestra mente, a nuestro pensamiento, para que lo podamos hacer como es debido. 

En días recientes leía que para ganar algo teníamos que dejar ir a otra cosa y que esa era la ley de la vida. Quizás debamos definir cuál esa ley de la vida o cual es el significado que nosotros le damos. Y al entrar en estos temas nos damos cuenta que tenemos que hablar del significado de la disciplina, la determinación y las decisiones que debemos tomar para llevar adelante nuestros proyectos. Es así como vemos que el atleta tiene un régimen especial de entrenamiento, que el lector dedica horas a sus lecturas, que el escritor hace lo mismo con sus ideas y que el emprendedor debe enfocar parte de sus actividades a la innovación y a la creatividad.

Eso no lleva darnos cuenta de dos cosas importantes. En primer lugar, que si podemos llevar adelante esos sueños que hemos soñado; y en segundo lugar, que para lograrlo debemos comenzar por cambiar nosotros mismo. En ese cambiarnos a nosotros, vemos que debemos cambiar la manera en que hacemos las cosas y que ello es lo que nos va a permitir soñar en grande. Normalmente nos damos cuenta de que debemos identificar no sólo donde nos encontramos en este momento sino definir exactamente hacia dónde queremos ir. Ese destino al cual nos iniciamos pensando en las aventuras que van a venir es lo que nos llevará a evaluarnos a nosotros mismos y definir qué es lo verdaderamente importante. Aquí comenzamos a mezclar conceptos de excelencia con calidad con innovación. Y es que siempre debemos estar enfocados en agregar valor a todo lo que hacemos.

Así como un árbol crece poco a poco desde una semilla y un bebé comienza a gatear para luego caminar y correr a lo largo de su infancia, vemos que nuestros sueños también podemos hacerlos realidad. El sueño de hacer crecer a una idea, una empresa, al atleta o a ese que escritor que llevamos dentro es lo que nos debe llevar con ánimo y determinación a ponerle gran entusiasmo y toda nuestra energía a enfocarnos en hacer crecer esos sueños y hacer crecer todas nuestras ideas. Es por ello que es muy importante hacernos las siguientes preguntas:

  1. ¿Cuáles son nuestros sueños?
  2. ¿De qué están hechos nuestros sueños?
  3. Y, ¿que estamos haciendo todos los días para alcanzarlos?

Si nos detenemos a responder todas estas preguntas comenzarán a fluir ideas que nos deben permitir a comenzar a dar esos primeros pasos. Busca un cuaderno o una libreta junto con tu lápiz y escribe las frases y oraciones que te permitan de una nueva manera comenzar a dibujar y a esbozar esos sueños que hoy tienes mientras te escuchas a ti mismo diciéndote cómo te vas enfocar para siempre alcanzar los sueños y todo lo que te propongas. Cuando nos damos cuenta que muchos productos y servicios surgieron de ideas que fueron pensadas en sueños nos damos cuenta que si es posible llevar nuestros sueños a la realidad. Por eso los dejo con una simple interrogante: ¿qué vas a hacer de ahora en adelante para alcanzar tus sueños?

GQI-LuisVGarcia

* Cortesía de Luis Vicente García La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.