Una dieta diferente

La mayoría de las personas con las que hablo sobre la posibilidad de comer insectos e invertebrados, rebaten la idea sin pensarlo dos veces. Esgrimen decenas de argumentos, pero el más asumido es su “repulsiva presencia”. Esos animalitos —según afirman— se rechazan con solo mirarlos. Nunca dicen: “Su olor, después de cocinados, no es agradable”. O R.....






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