¡Insignificantes, nunca!

Somos más felices en la medida que mejor cumplimos la misión que Dios nos ha asignado para la vida. Él nos otorgó el privilegio de ser seres inteligentes y, a la vez, de nacer provistos de todas las cualidades físicas necesarias para sacarle provecho a esa inteligencia. ¡No hacerlo es dejar a la vida huérfana de sentido!   El cumplir o no con nuestros propós.....






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