Si eres de los que despierta esperando disfrutar del rico aroma de una taza de café, o reservas espacio en tu agenda para disfrutar de buena compañía, una charla y un té, esto puede interesarte.

Tanto quienes disfrutan de un energético te, al igual que quienes se deleitan con el aroma del café, suelen ser un barco a la deriva en cuanto al tema de sus beneficios o riesgos. Algunos los juzgan, otros los defienden pero, ¿qué se esconde detrás de esta controversial taza?

La cafeína escondida en estas dos bebidas suele ser la preocupación de muchos. Aunque este compuesto es una sustancia natural que se encuentra en ciertas plantas, se comporta como un estimulante del sistema nervioso central y un diurético (sustancia que le ayuda al cuerpo a eliminar líquidos)

La cafeína se consume ampliamente, incluso sin percatarnos. Se encuentra en forma natural en las hojas, semillas y frutos de más de 60 plantas, como las hojas de té, café,  nueces de cola, granos de cacao, chocolate, entre otros. A menudo también se le agrega a medicamentos que no necesitan receta médica, como analgésicos, pastillas para adelgazar de venta libre y medicamentos para el resfriado común.

La cafeína estimula o excita el cerebro y el sistema nervioso, se absorbe y pasa rápidamente hacia el cerebro luego de consumirla. No se acumula en la sangre ni se almacena en el organismo y sale del cuerpo en la orina muchas horas después de haber sido consumida. Entonces, ¿cuál es el problema? Por ser un estimulante puede aumentar la frecuencia cardíaca, empeorar estados de ansiedad, depresión o dificultad para dormir, y en personas con problemas gástricos puede ocasionar nauseas o vómitos.

Estudios científicos han demostrado que grandes cantidades de cafeína pueden disminuir la densidad de la masa ósea, muy probablemente al interferir con la capacidad del cuerpo para absorber el calcio, lo cual puede llevar a osteoporosis, al igual que puede causar o empeorar la enfermedad fibroquística de las mamas. Y la cafeína puede tener un efecto negativo en la nutrición de un niño. Nunca debe reemplazan a las bebidas saludables. Un niño que consume cafeína usualmente come menos, debido a que ésta reduce el apetito.

Pero del otro lado del banquillo tenemos múltiples estudios que sugieren beneficios al consumir cantidades moderadas de estas 2 bebidas. Una publicación dirigida por  investigadores holandeses, encontraron que el consumo moderado de café y de té podría reducir el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón. En este estudio siguieron a 37,514 personas durante un periodo de 13 años.  El estudio no especifica qué tipo de té y café fue consumido, sin embargo, asoma un nuevo horizonte a indagar. En los últimos años se han llevado a cabo más de 19,000 estudios que analizan los impactos del café en la salud, demostrando sus beneficios en la prevención de enfermedades cardíacas, e incluso se ha relacionado con la reducción del cáncer del colon, cálculos biliares, cirrosis en el hígado y Parkinson.

Entonces te estarás preguntando, ¿obtienes beneficios o no al consumir café? La respuesta es sí. Las personas que consumen de 2 a 4 tazas al día tienen un 20% menos probabilidad de sufrir problemas del corazón.

Así mismo, el Consejo de la Asociación Médica Estadounidense sobre Asuntos Científicos (American Medical Association Council on Scientific Affairs) establece que beber café o té con moderación probablemente no tenga efectos negativos sobre la salud, en tanto uno lleve un estilo de vida por lo demás saludable.

¿Cuánto es un consumo saludable?

  • Tres tazas de café o té de 8 onzas (aproximadamente 250 miligramos de cafeína) por día se consideran una cantidad moderada o promedio de cafeína.
  • Diez tazas de 8 onzas de café por día se consideran un consumo excesivo de cafeína.
  • Lo ideal es mantenernos por debajo del consumo moderado o tenerlo como tope máximo.

¿Quiénes deben evitar consumir cafeína?

Las personas que tal vez necesiten evitar la cafeína o sólo beberla en cantidades pequeñas son aquellas propensas al estrés, la ansiedad o los problemas de sueño. Así como las mujeres con protuberancias y dolor en las mamas, las personas con reflujo de ácido gástrico (reflujo gastroesofagico) o úlceras gástricas. También se prefiere evitar en las personas con hipertensión arterial que no responden al tratamiento o que tienen problemas con ritmos cardíacos irregulares o rápidos.

GQI-SamarYorde

* Cortesía de Samar Yorde La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.