Aceptarte tal y como eres, te permite disfrutar la vida y ser feliz. Es reconocer que mereces soltar los lastres mentales y las ataduras emocionales que te aprisionan para renacer a una nueva experiencia de fortaleza, claridad y paz.

Cuando te armas de valor y acudes al amor propio, logras recuperar tu poder interno y dejar atrás la mentalidad temerosa que te mantiene viviendo según lo designios de otros. Al liberar de tu mente juicios pasados, logras centrarte en el presente y desde allí comenzar a vivir según los verdaderos anhelos de tu corazón.

Darte permiso de experimentar lo que tu interior desea te re-conecta con la fuente de vida que reside en ti, y la dicha surge. Cuando esto ocurre, disfrutar cada instante de tu día se vuelve natural.

A pesar de tus conflictos, tú mereces disfrutar de la vida hoy y perdonarte por todo aquello que consideras haber hecho mal o incorrecto. Al soltar los pensamientos que señalan que no eres merecedor, te desbloqueas y te abres a experimentar momentos de espontaneidad, gozo y amor.

Enfocarte en pensamientos de crítica, temor y culpa te saca del momento presente y te impide alegrarte por lo que acontece. Te cierras la posibilidad de ver las situaciones desde una óptica elevada y a cambio te atrapas en una mentalidad conflictiva.

Mereces vivir con tranquilidad y dejar de preocuparte por lo que los demás esperan de ti. Mereces reconectarte con tu guía interior y aceptar lo que verdaderamente deseas de ti y para ti. Mereces tomar una nueva elección que te eleve por encima de los obstáculos pasados y que te permita descubrir la belleza de tu interior.

Cuando aceptas los deseos de tu corazón te liberas de requerimientos externos y reconoces que alcanzar metas impuestas no te lleva a la felicidad.

Elige de nuevo escuchar tu Guía Interior y podrás recordar que eres un maravilloso ser, merecedor de avanzar hacia una grandiosa visión con nuevas posibilidades de alegría, gozo y felicidad. Es momento de permitirte ser tú mismo.

* Cortesía de Diana Jaramillo. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.