No hay nada más difícil hoy día que seguir teniendo una visión optimista. No se entiende en realidad, pero desde los estudiantes hasta los empresarios, pasando por técnicos, profesionales, maestros y artistas, debemos mantenernos enfocados en seguir adelante haciendo lo que sabemos que debemos hacer. Y eso se hace con dos cosas importantes, una gran visión y un enorme optimismo, eso que se llama una Visión Optimista.

Un estudio presentado por Inc. Magazine se revela que los líderes de las empresas Inc. 5000 son extremadamente optimistas acerca de sus perspectivas de negocio. Casi nueve de cada 10 encuestados (89 por ciento) se describieron como “extremadamente” o “muy” confiados en el éxito en 2017. No sólo están seguros, sino que están canalizando esa confianza con acciones clave y nuevas inversiones. De ese estudio también se refleja que una mayoría importante tiene la intención de contratar a más empleados (91%), piensan entrar a nuevos mercados (65%), ofrecer nuevos productos (61%) e inclusive hacer más negocios a nivel internacional. Son cifras que pueden cambiar año tras año pero que en general nos dan una orientación de hacia a dónde se están dirigiendo los líderes y sus empresas.

Sé que muchos (sobre todo dependiendo del país en el que se encuentren) se preguntaran ¿cómo se logra tener una visión optimista sobre todo en nuestros entornos hispanoamericanos? Aquí algunas ideas que espero les sirvan como guía:

  1. Mejora la comunicación en tu empresa y entre tus empleados. Esto se logra definiendo el plan en el cual todos trabajan al unísono y estableciendo canales de comunicación tanto formales como informales que les permita a los empleados manifestar sus ideas, dudas e incertidumbres.
  2. Logra un mayor compromiso. Este es un tema crucial para el crecimiento de la empresa. Se logra alineando ideas y esfuerzos, compartiendo visiones, compartiendo los valores de la empresa y sobre todo creando un ambiente de confianza entre todos los empleados y colaboradores. Hay que crear, mantener y mejorar la cultura organizacional de la empresa la cual requiere de mucho esfuerzo, dinamismo y acciones en la dirección correcta.
  3. Entiende la realidad del mercado y de la economía. Muchas veces las empresas retrasan la implementación de programas o ideas que les permitan adaptarse o anticiparse a las condiciones del mercado. Nada fácil sobre todo en estos momentos; más sin embargo es algo necesario. En momentos difíciles los empleados deben conocer lo que la empresa va a hacer para mantenerse a flote y sobre todo lo que requiere de ellos para hacerlo. Aquí también se crea compromiso.
  4. Actitud positiva. Si sé que sonará que no depende de la empresa y que se debe a condiciones que están fuera de nuestro control. Pero hay que trabajar en desarrollar un ambiente de actitud positiva dentro de nuestras empresas y eso es responsabilidad de todos. Me refiero a que en ambientes que tienen y permiten la generación de ideas positivas podemos pensar de una manera diferente y mejor. De allí la necesidad de generar una mayor motivación en y entre los equipos de trabajo, mientras se crea una mayor lealtad hacia la empresa. Hay que creer en la marca, reconocer el éxito de los empleados, celebrar los logros alcanzados por la empresa y trabajar en hacer que el cambio juegue a favor de nosotros.

Como gerentes debemos tener la claridad, el enfoque y la visión que nos permitan centrarnos en las metas y en ser optimistas a pesar de la circunstancia. Como líderes debemos ser coaches y mentores para nuestros trabajadores y ser capaces en convertir esto en realidad a través de todos los que trabajamos juntos. Por ello Jack Welch nos dijo en una ocasión: “Los buenos líderes empresariales crean una visión, articulan la visión, apasionadamente poseen la visión e implacablemente la llevan a la conclusión”.

* Cortesía de Luis Vicente García. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.