Llegaron las vacaciones, y también las constantes tentaciones para romper la dieta. Para muchos, viajar implica generalmente ingerir mayor cantidad de alimentos procesados, comer en restaurantes y realizar menos ejercicios. Para los que se quedan en casa, enfrentar el verano o el invierno, según el país, puede ocasionar algunos kilos de más y que se pierda el esfuerzo realizado en el año para estar en forma.

Si bien las vacaciones suelen venir acompañadas de excesos, existen recomendaciones simples, que con un poco de organización y voluntad, permitirán que no botemos todo el esfuerzo por la ventana.

Países donde habrá verano:

El verano es la estación de las vacaciones relajantes, actividades al aire libre y del bronceado, pero también puede ser la mejor época del año para alcanzar los objetivos de adelgazamiento, ya que el buen tiempo anima a estar activo, cambiando el gimnasio por el ejercicio al aire libre. Durante los meses de calor, las personas cuidan más lo que comen, ya que ponerse el bañador o traje de baño —y lucirlo en la playa— puede ser un gran incentivo para adelgazar.

En verano, lo ideal es seguir una dieta mediterránea, basada en alimentos como aceite de oliva, frutas, ensaladas y hortalizas, cereales y legumbres, pescado y marisco, carnes blancas, derivados lácteos como el yogur o el queso, frutos secos, ajo y especias, vino, infusiones y agua.

Países donde habrá invierno:

En los meses de frío, el cuerpo acelera su metabolismo para poder contrarrestar las bajas temperaturas. Sin embargo, la mayoría de nosotros solemos subir de peso en este periodo. La gente se inclina por consumir alimentos calientes, pero también por los chocolates, frituras, y comidas altas en calorías, en general. La dieta que se debe llevar a cabo en invierno incluye alimentos que nos calientan y nos miman en base a las bajas temperaturas exteriores.

Para el invierno recomiendo el consumo de sopas en casa, incluir verduras, poco aporte de sal, agregar claras de huevo que aportan proteínas. Un trocito de pollo o pavo también será bienvenido en su preparación. Las sopas tienen grandes beneficios: aportan bajas calorías, nos sacian y nos hidratan. El contenido de calorías de una sopa es muy variable, pero suele oscilar entre 35 y 65 kilocalorías por 100 gramos.

Sea en invierno o verano, lo que importa es recordar que siempre podremos llevar un estilo de vida saludable.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.