La inteligencia comunicacional de un líder puede ser alta, pero muchas veces se trunca por factores que lo privan de transmitir lo que piensa o siente. ¿Sabe cuáles son los inhibidores de su potencial como líder comunicador?

Inhibir tiene que ver con oponerse, resistir y bloquear. Por eso estos inhibidores afectan el poder de su inteligencia comunicacional y le impiden lucir su sello ¡Power people!

Aquí están los más frecuentes inhibidores de su comunicación:

Inhibidor 1: La excesiva y compulsiva búsqueda de lo extraordinario. Las conversaciones complicadas y complejas, en vez de impactar, se vuelven enredadas y pesadas.

Los mensajes ordinarios pueden obtener resultados extraordinarios. Mientras que los mensajes con pretensiones de extraordinarios terminan por convertirse en muy ordinarios.

El principal problema de las personas al tratar de transmitir un mensaje es querer ser tan trascendentales y complejos, que solo logran distraer, saturar, confundir, cansar y, lo peor, perder a su interlocutor.

Inhibidor 2: Pesimismo, negativismo y fatalismo.

Nada inhibe más una comunicación agradable que un espíritu negativo y pesimista. Es un bloqueador fatal y desesperante, que estorba las conversaciones y obstaculiza los sueños.

Es imposible pensar en conseguir un alto nivel de inteligencia comunicacional desde el lado del pesimismo y el negativismo. Claro, se requiere un serio y asertivo balance para lograr el equilibrio entre la realidad y el optimismo. Pero veo, día a día, cómo muchos líderes confunden el ser «realista» con el ser pesimista.

A todo le encuentran el lado negativo, el riesgo, el obstáculo o la fatalidad. Cámbiese de fila. La marca ¡Power People! solo funciona desde el lado del realismo positivo.

Inhibidor 3: Pánico escénico, por miedo a ser descalificado.

El temor es un inhibidor de la comunicación, primo hermano de los anteriores. Produce pánico escénico, por miedo a ser descalificado y al rechazo. Este es uno de los inhibidores que más daño hacen. Es impulsado por una necesidad primaria de aprobación y por el deseo casi adictivo de ser aceptados por los otros.

La gente de potencial no se inhibe ante nada ni nadie. Muestra determinación y temple suficientes para convencer. Plantea sus ideas y sentimientos sin temor, por eso el público le compra todo, le cree y además le aplaude.

* Cortesía de Sonia González. La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.