Un verano sin maíz fresco es como un verano sin sol. Es de los ingredientes más sabrosos, divertidos, versátiles y refrescantes. Para colmo, es dulce y encanta a grandes a chicos, sin importar si sus granos son amarillos, blancos o combinados.

Es verano así hay que aprovéchalo:

  • Cómpralo fresco, nunca enlatado. Te volverás adicto a su sabor y textura natural. Mientras más fresco mejor, pero si no lo cocinas inmediatamente, consérvalo en la nevera.
  • En caso de una emergencia, una buena calidad del congelado, nos saca de apuro.
  • En el mercado revísalo, que la cáscara se vea fresca. Remueve un poco las de la punta, ahí verás si sus granos están enteros, brillosos y saludables.
  • Cuando lo vayas a cocinar, remueve sus hojas, sus fibras y lo llevas a una olla con agua hirviendo con un poco de sal por 7-8 minutos.
  • Si lo quieres desgranar, lo paras firme en tu tabla de cortar y lo deslizas con cuidado el cuchillo de arriba hacia abajo a vuelta redonda, siempre cortando cerca del cuerpo de la mazorca, para que retires el grano completo.
  • Lo puedes hacer a la parrilla y cuando lo retires le pones un poco de queso feta o queso fresco, pizca de mantequilla, jugo de limón y cilantro. El chile en polvo y el coco son también buenos invitados.
  • Llévalo a una ensalada, ya sea de hojas verdes, de quinoa, de farro y hasta agregándolo al pico de gallo mexicano o al hogao colombiano es buena idea.
  • Si sofríes ajo y cebolla blanca o roja en aceite de oliva, le agregas el maíz cocido y lo llevas a la licuadora con espinaca o cilantro y un poco de leche fresca, sal y pimienta. Harás una sopa o salsa para pasta o camarones que te llevará a viajar en una nube sin falta de avión.
  • Invítalo a cualquier sopa, al guacamole, a un salteado con judías verdes, a una salsa pesto o de acompañante, en un salteado con aceite de oliva o mantequilla, tomates, cilantro y queso fresco. Aquí se vale agregar cualquier otro vegetal.
  • Como relleno de empanadas o de pasta es un buen amigo y si mezclas los granos con la leche evaporada que uses para el flan, te chuparás los dedos.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.