Si quieres lograr tus metas, tus sueños, anhelos, propósitos o ese gran deseo que hay en tu corazón debes empezar por el gran final. Así de increíble que parezca, primero debes de visualizarlo como ya un sueño logrado, como ya un todo realizado y de esta forma estarás programando tu mente tan poderosa y activando de manera inmediata tu subconsciente, al mismo tiempo tus neuronas empezaran a creerlo como ya parte de tu vida como si ya lo tuvieras en tus manos.

Todo lo que existe ahora primero fue un sueño imaginado y utilizando la visualización las cosas llegan más rápido y todo va apareciendo como por arte de magia. Pero algo muy importante que debes de saber es no destruir ese sueño con dudas, miedos, inseguridades y otras cosas que impiden la realización de tu deseo. Necesitas ser congruente con lo que piensas, con lo que haces y lo que dices. Porque si empiezas a decir: “pero no tengo dinero, tal vez no me acepten, y si no lo logro, no tengo la educación necesaria, etc.” Con eso ya estas bloqueando el éxito en el logro de tus metas.

Vive y siente en cada célula de tu cuerpo como si ese sueño ya fuera tuyo. Cierra los ojos e imagina percibiendo la alegría de estar ahí en el momento cumbre celebrando que ya lograste lo que tanto deseabas. Por ejemplo, si deseas tener un carro de algún modelo en especial, imagina que ya lo vas manejando, siente incluso el aroma de los carros nuevos, ve que carro es, que color, siente la emoción que te invade cuando ya lo vayas conduciendo; esto es realmente poderoso. Porque de esta forma iras atrayendo a tu vida todas las cosas, situaciones y personas que te van a ayudar a lograr lo que tanto deseas. Claro que al despertar de ese sueño imaginado hay que también ponerse en acción haciendo cosas nuevas y diferentes que te lleven a donde tanto deseas llegar.

Algo que quiero compartir con ustedes por lo impresionante que fue para mí es un sueño que yo tenía de ir a dar una conferencia a la Universidad de Harvard. En un principio lo vi imposible pero luego lo que hice fue quitar ese pensamiento de mi mente y entonces empecé a actuar y sentir que ya estaba preparando mi conferencia en Harvard. Y tan fuerte fue mi deseo que a los dos meses de empezar a mentalizarme y programar mi mente hacia el logro de ese sueño, conocí a una persona de Harvard quien me invito a participar como conferencista en un evento que tendrían en esa universidad de gran prestigio y de manera inmediata tome esa oportunidad sin dejarme invadir por otras emociones encontradas que pudieran impedirlo y cuando me encontraba verdaderamente preparándome para mi conferencia en Harvard ya estaba al mismo tiempo escuchando y sintiendo los aplausos del éxito en mi presentación, lo cual me llevo a lograrlo mucho mejor del sueño imaginado.

GQI-DraDianaD

* Cortesía de Diana Dizdarevic La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.