Hablamos de tomar la píldora de vitamina D para estar más saludables y que salgamos al sol a llenarnos de ella. Pero, ¿qué tal si la llevamos al plato y la comemos?

Estudios afirman que la vitamina D puede ayudar enormemente a pacientes de cáncer, que ayuda a nuestro sistema inmune, que trabaja contra la diabetes y que cuida nuestros huesos, entre otros beneficios. Así que llénate de ella también comiendo estos ingredientes.

Salmón: Cómpralo wild. Cocínalo a la plancha en cinco minutos o menos, échale aceite de oliva extra virgen, un chorrito de limón, sal y pimienta. También al horno con una pizca de miel de agave, tomillo fresco y limón o si lo encuentras bien fresco, prepara un refrescante tartar o un dip con queso crema, jugo de limón, aceite de oliva extra virgen, chile serrano, sal, pimienta. Y en una buena conserva para la ensalada o pasta está genial, prueba en unos raviolis o quiche.

Makarelas y sardinas: Una ensalada con alguna de estas pequeñas divas del mar te llevará en un viaje de sabor y nutrición. Lo mejor es que una buena conserva nos saca de apuros siempre.

Atún: A la plancha, al horno, en tartar o en una conserva de buena calidad te permitirá disfrutarla instantáneamente en una ensalada, pasta, salteado, tostadas, tacos o dip.

Hígado de res: Recuerdo que mi madre lo hacía religiosamente cada semana. Me gusta encebollado, con aceite de oliva extra virgen, mucho ajo fresco, cebolla blanca, sal, pimienta y una pizca de cilantro o perejil fresco. ¡Ya me dio hambre!

Champiñones (setas): Agrégalas a la plasta, al salteado, al final de un guiso o al ajillo, con aceite de oliva, ajo, un chorrito de vino blanco, sal, pimienta, perejil y sírvelas de aperitivo con pan o como acompañante con la carne a la parrilla o a la plancha.

Queso ricotta: Tiene unas cinco veces más vitamina D que otros quesos. Disfrútalo en el desayuno en tostadas, con frutas o dentro de una tortilla de huevo. En el almuerzo, en una ensalada, sándwich, pasta o wrap con tu proteína favorita o en la cena sobre vegetales asados, en una ensalada de coliflor, zanahoria y arvejas como si fuera una ensalada rusa, con remolachas asadas y hasta en una pasta fría o caliente. Te encantará probar mi lasagna dip con chile y cilantro.

*La opinión de los columnistas no coincide necesariamente con la de Ismael Cala.